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Los 5 errores más comunes

de organizadores improvisados.

Todo organizador que carece de formación profesional es considerado un organizador improvisado sin que el término necesariamente denoste a la persona, a su capacidad o experiencia. Simplemente forma parte de un grupo numeroso de personas que a falta de fuentes de conocimiento académico, fue ejecutando prácticas repetitivas  que lo llevaron a sentir que dominaba la disciplina hasta que sucedió algo nuevo, algo inesperado que nuevamente lo asomó a escenarios desconocidos.

El 15 de abril de 1989, el organizador tradicional de los torneos de futbol en el estadio de hillsborough, Reino Unido,  se vió atrapado en una de éstas situaciones que lo llevaron a enfrentar la muerte de 96 personas y cerca de 800 heridos.

1º Creer que no es tan importante

Los organizadores improvisados no consideran su trabajo trascendental en la vida de los demás y por ésta razón se conforman con seguir el programa propuesto por sus clientes, coordinar proveedores y cuando mucho, intentan sin conseguirlo, generar impacto.

No se trata solamente de eventos únicos e irrepetibles para los cuales las personas, parejas, familias, empresas o pueblos completos se han preparado, ahorrado y simbolizado la fuerza de sus plataformas ideológicas para ponerlos en un evento que solamente ocurrirá una vez, no, también se trata de la vida de participantes, colaboradores y proveedores.

A pesar de aparentar cierta trivialidad, la Organización de Eventos es trascendental en todos sus frentes.

2º No entender conceptualmente la disciplina

Un medico...  cura

Un abogado... defiende

Un organizador... ¿ ?

Cuando le preguntamos a un organizador sobre el entregable de la organización solamente obtenemos partes de una sequencia.

¿Cómo podemos decir que dominamos una disciplina que no somos capaces de entender conceptualmente?

3º Carecer de estructuras dinámicas

Todos los eventos son diferentes pero todos los fenómenos organizacionales son iguales.

Los organizadores improvisados son copiadores profesionales. Quizá no poseen técnicas para entender su disciplina pero con toda seguridad poseen patrones para adueñarse ideas, modelos, proveedores, colaboradores y hasta clientes. 

 

Todo el tiempo incorporan prácticas que resultaron funcionales sin entender qué es lo que las hace funcionales y por lo tanto qué puede hacerlas repentinamente disfuncionales.

Solo quién posee estructuras permanentes, diseñadas para recibir eventos diferentes cada vez, puede explorar su libertad profesional porque entiende qué sirve y por qué sirve. 

4º Pensar que organizar es coordinar

El 95% de la oferta de organizadores de eventos en el mundo está enfocada a conseguir un puñado de proveedores y coordinarlos. 

Pero la verdadera función de un Organizador Profesional de Eventos es contar una historia en tiempo real, empleando los elementos que tiene a su alcance.

Coordinar es un segmento pequeño de las actividades de un organizador, el verdadero reto siempre consistirá en ayudar a transmitir un mensaje mediante ambientes y personas que actúan sin guión esperando que se libere ese "algo" capaz de dejar huella.

5º Estar cerrado a aprender

Signo inequívoco de un organizador improvisado es justificar en su experiencia cuantas decisiones le sean cuestionadas, antes de intentar entender conceptual y contextualmente un escenario organizacional.

Suelen ser tan inseguros que bajo ningún concepto se abren al aprendizaje guiados por la idea de "si a mi me funcionó así hasta ahora".

Con el surgimiento de la Organización entendida como ciencia natural, es un hecho que los organizadores improvisados irán quedando relegados por profesionales capaces de sustentar  en conocimientos, sus propuestas y decisiones.